Construir sin dejar huella: el nuevo reto de la infraestructura

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El sector de la construcción en México enfrenta uno de los retos más relevantes de su historia: crecer con innovación sin comprometer el medio ambiente ni el bienestar social. De acuerdo con el Global Status Report for Buildings and Construction 2023 del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, la industria representa alrededor del 37% de las emisiones globales de CO₂ cuando se considera el ciclo de vida completo de edificios e infraestructura. Esta cifra convierte a la sostenibilidad en una prioridad estratégica, no solo ambiental, sino también económica y social.

Para José Luis Miranda Miranda, Director Ejecutivo de Operaciones de Hermes Infraestructura, el principal desafío está en modernizar procesos que han evolucionado poco en los últimos años. “Necesitamos tecnologías más limpias, cadenas de suministro responsables y reducir la huella ambiental sin comprometer la viabilidad de los proyectos”, señala. Hoy, la transformación del sector no responde únicamente a regulaciones, sino a expectativas crecientes de comunidades, clientes e inversionistas, que demandan impactos positivos y duraderos.

A este contexto se suma la complejidad regulatoria: normativas más estrictas en eficiencia energética, manejo de residuos y Manifiestos de Impacto Ambiental, así como disposiciones como la NOM-163 para vehículos pesados. Frente a ello, herramientas como la digitalización de obras, la economía circular y los sistemas de eficiencia energética se vuelven indispensables para cumplir objetivos ambientales y optimizar costos operativos.

Mirando hacia 2026, la tendencia es clara: infraestructura resiliente al cambio climático, materiales de menor impacto ambiental y modelos de economía circular. También se espera un crecimiento sostenido en plantas industriales con tecnologías limpias, como sistemas de tratamiento de agua, potabilización y desalación, así como procesos constructivos que minimicen la afectación al entorno.

Hoy, los proyectos exitosos no solo buscan “no dañar”, sino generar valor real: mejorar vialidades, rehabilitar espacios públicos, impulsar empleo local e integrar a más mujeres en la industria. La sostenibilidad se mide tanto en indicadores ambientales como en impacto social.

Estos principios forman parte del ADN de Hermes Infraestructura, que aplica estándares ambientales rigurosos, promueve la gestión responsable de recursos naturales, impulsa la eficiencia energética y desarrolla programas sociales en comunidades cercanas a sus obras. Casos como la presa León, con el rescate de más de 3,900 ejemplares de flora y fauna, o el Centro de Bus Chanco en la CDMX, donde se protegieron vestigios históricos y se gestionaron residuos de forma segura, reflejan cómo la sostenibilidad puede traducirse en resultados tangibles.

La innovación tecnológica es otro pilar fundamental. La implementación de modelos virtuales, prefabricación y procesos digitalizados permite optimizar recursos y reducir el impacto ambiental. Con más de 750 km de carreteras, 4,300 millones de m³ en presas y más de 330 millones de m² en edificaciones, Hermes demuestra que la construcción sostenible no solo es viable, sino rentable y transformadora.

Para José Luis Miranda, la sostenibilidad ha dejado de ser un requisito para convertirse en una estrategia de largo plazo que integra innovación, responsabilidad ambiental y desarrollo social. Construir el futuro hoy implica hacerlo con conciencia, visión y compromiso.

Tendencias clave hacia 2026
– Infraestructura resiliente al cambio climático
– Uso de materiales de bajo impacto ambiental
– Economía circular y reutilización de recursos
– Crecimiento de plantas industriales con tecnologías limpias
– Procesos constructivos con mínima afectación al entorno


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