La construcción del Tren de Pasajeros México–Querétaro avanza de manera constante y estratégica. Actualmente, el proyecto registra un avance general de 7.5%, con algunos frentes que ya alcanzan 8% de ejecución, de acuerdo con autoridades federales.
Con una longitud de 226 kilómetros y una velocidad máxima estimada entre 160 y 200 km/h, este tren está diseñado para transportar hasta 10 millones de pasajeros al año, consolidándose como una de las obras de infraestructura más relevantes del país en los próximos años.
Durante un recorrido de supervisión en el tramo que cruza San Juan del Río, Querétaro, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, destacó que el proyecto avanza sin contratiempos, gracias a un sólido trabajo de ingeniería, planeación y gestión, así como a la adquisición consensuada de derechos de vía, priorizando el diálogo con las comunidades y precios justos.
Por su parte, el comandante del Agrupamiento de Ingenieros Felipe Ángeles, Gustavo Vallejo Suárez, explicó que, debido a los tiempos ajustados de ejecución, la obra fue dividida en 12 tramos, permitiendo una construcción simultánea respaldada por recursos técnicos, financieros y mano de obra suficientes, además de un proyecto ejecutivo completamente definido.
Más allá de su impacto en movilidad, este tipo de desarrollos dinamiza la industria de la construcción, impulsa la demanda de maquinaria especializada y refuerza la necesidad de esquemas financieros flexibles que acompañen el ritmo del crecimiento del sector.
En este contexto, empresas como GFL (Global Financial Leasing) juegan un papel clave al ofrecer soluciones financieras para equipo de la industria de la construcción, a través de crédito simple y esquemas de leasing, que permiten a las empresas crecer sin decapitalizarse.
Anticipando las necesidades del mercado, GFL ha evolucionado hacia una arrendadora competitiva con un enfoque más amplio, acompañando a las empresas constructoras en proyectos de gran escala y facilitando el acceso a equipos clave para ejecutar obras de alto impacto, como el Tren México–Querétaro.
La combinación de infraestructura estratégica, planeación eficiente y financiamiento especializado será determinante para que México continúe desarrollando proyectos que transformen su conectividad y fortalezcan su crecimiento económico.



