El Canal de Panamá vuelve a colocarse en el centro de la atención geopolítica y económica global. Las autoridades panameñas confirmaron que China participará en igualdad de condiciones en las licitaciones para la construcción de dos nuevos puertos estratégicos, pese a las presiones de Estados Unidos para limitar su presencia en la región.
De acuerdo con Ricaurte Vásquez, administrador de la vía interoceánica, el proceso para los puertos de Corozal (Pacífico) y Telfers (Atlántico) será abierto, competitivo y sin restricciones por nacionalidad, reafirmando el compromiso de Panamá con la transparencia y la libre participación empresarial.
Esta postura se mantiene incluso ante un contexto tenso: el expresidente estadounidense Donald Trump ha asegurado que el canal se encuentra bajo “influencia china”, debido a que la compañía hongkonesa Hutchison Holdings operaba las terminales de Balboa y Cristóbal.
Bajo esa presión, Hutchison accedió a vender ambas terminales a un consorcio liderado por la estadounidense BlackRock, una operación que ha generado inquietud en Pekín. No obstante, empresas chinas continúan mostrando interés en los nuevos proyectos.
Vásquez subrayó que el objetivo principal es garantizar que el proceso sea competitivo y transparente. “Todas las partes interesadas deben tener las mismas oportunidades”, afirmó, evitando especular sobre posibles tensiones con Estados Unidos si una empresa china resultara adjudicada en el futuro.
La próxima semana iniciarán reuniones con diversos consorcios como parte de la etapa previa a la licitación, donde se espera la participación de firmas de distintos países. Aunque el entorno político pueda influir en las narrativas, Panamá insiste en que la prioridad es fortalecer la infraestructura del canal y asegurar que la competencia sea amplia y equitativa.



