La industria de la construcción en México atraviesa uno de sus momentos más complejos en años, con una contracción prolongada que se explica, principalmente, por la falta de obra petrolera y el debilitamiento de la inversión pública.
De acuerdo con datos del INEGI, el valor de producción de las empresas constructoras cayó 15.4% anual durante septiembre, acumulando 17 meses consecutivos a la baja. A septiembre, el retroceso interanual alcanza 17.1%, contrastando con la caída marginal de 0.2% registrada un año antes.
El principal lastre proviene del sector energético. Las obras vinculadas a petróleo y petroquímica se desplomaron 57.6%, seguidas por transporte y urbanización (-36.5%) y agua, riego y saneamiento (-36%). A pesar de anuncios recientes como nuevos trenes de pasajeros y el programa de mantenimiento de carreteras, el impulso aún no se refleja en los indicadores del sector.
Según la Encuesta Nacional de Empresas Constructoras (ENEC), entre enero y septiembre la inversión pública cayó 42%, resultado del recorte al gasto gubernamental en infraestructura. Por su parte, la obra privada apenas retrocedió 0.1%, afectada por la incertidumbre interna y la política comercial proteccionista de Estados Unidos.
Este entorno adverso también está vinculado a la evolución de la industria petrolera. La caída acumulada de la obra petrolera en 2025 ya supera la observada en 2020, durante lo más crítico de la pandemia, cuando el retroceso fue de 30.8%. A ello se suma una disminución de 8.8% en la producción de hidrocarburos líquidos, que se ubicó en 1.631 millones de barriles diarios, su nivel más bajo desde 1979, así como un desplome de 53% en la terminación de pozos, con apenas 52 concluidos, el menor número desde 1994.
En este contexto, resultó relevante el reciente encuentro entre Carlos Slim y la presidenta Claudia Sheinbaum, así como la adjudicación de proyectos estratégicos. Operadora CICSA obtuvo un contrato por 31,843 millones de pesos para construir tramos del tren de pasajeros Saltillo–Santa Catarina, mientras que subsidiarias del Grupo Carso obtuvieron contratos para servicios de perforación en el Campo Ixachi.
Un septiembre sin señales claras de recuperación
En términos mensuales, septiembre registró su tercera caída consecutiva (-1.5%), afectado principalmente por petróleo y petroquímica (-13.8%) y transporte y urbanización (-4.0%).
En contraste, el subsector de edificación, que representa 51.9% del valor total y es impulsado mayormente por inversión privada, creció 0.2%, reflejando cierta resiliencia en la construcción de vivienda, inmuebles industriales, comerciales y de servicios.
El segmento de otras construcciones (15.1% de participación) avanzó 1.3%, rompiendo una racha de tres caídas mensuales, mientras que transporte y urbanización, con 19.8% del total, sumó su tercer descenso consecutivo, reflejando el débil empuje de la obra pública.
La recuperación del sector construcción sigue estrechamente ligada a la reactivación de la inversión pública y, en particular, al repunte de la obra petrolera, sin la cual los esfuerzos aislados difícilmente revertirán la tendencia negativa en el corto plazo.



